Amor hacia sí misma
Esta obra nace de una etapa de mi vida en la que estaba aprendiendo a quererme de otra manera.
Fue inspirada en una imagen que contenía una frase que me marcó:
«Si quieres flores, no esperes a nadie para que te las traiga. Ve tú a buscarlas.»
En aquel momento, la frase representó para mí mucho más que un simple mensaje. Representaba dejar de esperar que otra persona me diera aquello que yo necesitaba, aprender a reconocer mi propio valor y entender que también podía ser yo quien se cuidara, se eligiera y se regalara aquello que deseaba.
La mujer que aparece en la obra no está esperando que alguien le entregue la flor. Va hacia ella.
Y ahí está el verdadero significado de la obra:
no esperar a que alguien venga a salvarte, a quererte o a hacerte sentir especial para empezar a hacerlo tú misma.
La flor simboliza aquello que deseamos recibir: amor, cariño, atención, reconocimiento, ternura… Pero también representa la capacidad de dárnoslo a nosotros mismos.
El agua, con sus tonos azules y su movimiento, acompaña ese proceso de transformación: una etapa de emociones, dudas y aprendizaje que finalmente conduce hacia una forma más consciente de amor propio.
Esta obra es, en definitiva, un recordatorio de una etapa en la que aprendí que quererse también significa dejar de esperar y empezar a elegirse.
Porque si quieres flores, no siempre tienes que esperar a que alguien te las regale. A veces, la flor más importante es la que decides regalarte tú. 🌸