Desnudo de la artista en el baño
Autorretrato frente al espejo
Grafito y lápiz de color rojo sobre papel.
Esta obra representa un momento de intimidad y autoobservación. La artista se retrata frente al espejo, capturando su propia imagen desde un espacio cotidiano y privado. El espejo se convierte así en un punto de encuentro entre la mirada exterior y la percepción de uno mismo.
Realizada principalmente en grafito, la obra se construye a través de una gama de grises que aporta delicadeza, profundidad y una atmósfera introspectiva. Los pequeños detalles en rojo irrumpen en la composición como un elemento simbólico y visualmente intenso, estableciendo un contraste con la neutralidad del grafito y dirigiendo la atención hacia el cuerpo representado.
Más allá de la representación física, el autorretrato plantea una reflexión sobre la identidad, la intimidad, la vulnerabilidad y la relación que cada persona establece con su propia imagen. La artista no se limita a representar un cuerpo, sino que se sitúa como observadora y observada al mismo tiempo.
La escena cotidiana adquiere de esta manera un carácter personal y emocional, convirtiendo un instante aparentemente privado en una obra sobre la propia mirada y la construcción de la identidad.
Una obra íntima en la que mirarse a uno mismo se convierte también en una forma de conocerse.